Cura Brochero: Vida y milagros de un hombre de fe.

Cura Brochero vida y milagros

Brochero ¿Qué fue lo que realmente lo distinguió para que se convierta en el primer santo argentino?

El cura Brochero, nacido con el nombre de José Gabriel del Rosario Brochero, será declarado Santo próximamente, convirtiéndose en la primera persona canonizada que nació y murió en la Argentina.

La ceremonia tendrá lugar el 16 de Octubre de 2016 en el Vaticano y será presidida por el papa Francisco, lo cual no es un dato menor, ya que se trata del primer Papa de origen argentino y el primero nacido en el continente Americano.

Brochero será canonizado tras haberse confirmado 2 milagros: el primero corresponde al año 2000, el caso de Nicolás Flores y el segundo debido a la recuperación milagrosa de Camila Bruzotti en el 2014

Pero es importante destacar que el reconocimiento que le otorgará la Iglesia Católica y la fe colocada en su prominente figura radica en algo mucho más esencial y profundo, que va más allá de los milagros.

Cura Brochero, un hombre de carácter y temperamento fuerte

Se decía que era un hombre duro pero de una gran sensibilidad.  El que era reconocido por enfrentar importantes obstáculos así como también las inclemencias de un clima riguroso, montado a una humilde mula, armado tan solo de una biblia, un poncho y la férrea voluntad de ayudar al prójimo.

Por todo esto considero que es importante, conocer  el contexto en que Brochero, “el cura gaucho”, desarrolló sus obras y llevó a cabo su misión.

Llegada del cura Brochero a Traslasierra

En 1867 tuvo lugar una gran epidemia de cólera en la ciudad de Córdoba que mató a más de 4000 personas en poco tiempo.

Durante ese hecho lamentable, Brochero, que tenía 27 años,  tuvo una labor sobresaliente que puso de manifiesto sus cualidades de entrega hacia los más débiles y necesitados. Esas acciones no pasaron desapercibidas y resultaron heroicas para la mayoría de la gente.

Su compromiso en pos de salvar vidas y asistir a los enfermos y moribundos marcó un hito que lo prepararía para enfrentar mayores desafíos y para llevar adelante la que sería su misión en esta vida.

Cuando el cura Brochero llegó a Traslasierra, más específicamente a Villa del Tránsito, el 24 de diciembre de 1869, encontró, de acuerdo a las crónicas de la época, a una población deprimida que vivía en la indigencia.

Esta situación en que se encontraban los nativos no era una mera casualidad.

Toda la región de Traslasierra está estrechamente relacionada con la historia de los Comechingones, un grupo étnico que habitaba la zona desde tiempos inmemoriales.

Haciendo un poco de historia

Los Comechingones eran unos nativos americanos que vivían en paz y poseían un gran respeto hacia la naturaleza, pero un día en en 1574 todo cambio radicalmente, con la llegada de los conquistadores españoles.

Aunque estos nativos constituían un pueblo tranquilo y alegre fueron considerados belicosos por la forma de defender a ultranza su cultura y territorio. En este sentido, los Comechingones, fueron intransigentes, sobre todo al ver como los españoles invadían su territorio arrasando con todo a su paso, destruyendo a la naturaleza, en busca de los minerales de la zona,  principalmente rica en cobre, cuarzo, mármol y demás.

Los que lograron sobrevivir, no pudieron hacer frente a sus avanzadas armas y gran parte de la población se vio obligada a replegarse, como último recurso, en el Cerro Charalqueta en la zona de Ongamira, donde finalmente, luego de varios enfrentamientos, en los que intentaron oponer resistencia, fueron acorralados para su dominación.

Fue entonces que todo el grupo que se encontraba allí, compuesto por hombres, mujeres, niños y ancianos, -alrededor de 1800 personas-, decidieron tomar una dramática decisión: “saltar al vacío”.

Este suicidio colectivo, – que se convirtió en el más masivo de la historia del interior del país -, quedó grabado a sangre en la memoria de los lugareños y las consecuencias resultantes, no fueron gratuitas. Produjeron cambios drásticos en la mentalidad y actitud de los nativos y los transformó en gente hosca, cerrada y sumamente desconfiada, con grandes resentimientos en especial hacia los forasteros y hacia el progreso en general.

Muchos de ellos cayeron presos del alcoholismo y de otros vicios, porque algo indescriptible, se había quebrado internamente en aquel pueblo a través de los años.

Brochero: Primeros años en Traslasierra

Los primeros tiempos no fueron fáciles para el cura, pues debió enfrentarse a innumerables obstáculos tales como: una zona difícil, inhóspita, hostil y una población muy hermética,  que le huía al trabajo, a grandes labores y que además, lo veía con reticencia, como a un forastero más.

Algunos descendientes de quienes lo conocieron afirman que el cura tenía “muy mal carácter”.

Seguramente no habrá sido “nada fácil”, -incluso para él-.

Sin embargo y a pesar de todo, el cura Brochero nunca tuvo una actitud peyorativa hacia los moradores de esa zona serrana. El demostró una gran capacidad para comprenderlos, para identificarse con ellos, perdonarlos y abrirles el corazón, anteponiendo sus valores como ser humano y los deberes sacerdotales con el objetivo de brindarles lo mejor.

Obra del cura Brochero en la región

Brochero , en aquellos tiempos, tuvo la suficiente visión como para implementar ejercicios espirituales entre los nativos– algo fuera de lo habitual en esa época-  así como también peregrinajes a través de las sierras, (hogar de una majestuosa vegetación y paisajes), con el propósito de conectar a la población local nuevamente con su fe y sus más profundas creencias.

De esta forma y con suma paciencia logró obtener su confianza y poco a poco llegó al alma de los moradores, para poder despertar en ellos, todo su potencial.

Sus aptitudes de liderazgo, tenacidad y humildad, hicieron el resto: lograron inspirar a toda la población para que pudieran llevar a cabo obras de gran envergadura –algo impensado hasta ese momento-, a través de una hermosa, pero difícil y escarpada geografía.

Entre muchas de esas obras podemos mencionar: la construcción de caminos, puentes, acequias, diques, una estafeta postal y un telégrafo, fundar escuelas y un acueducto que permitió la llegada del agua, pura de vertiente, al pueblo desde el río Panaholma. Muchas de las cuales aún persisten.

Es importante resaltar, que todas estas obras, representaron un gran logro para el cura Brochero, porque a través de ellas, no solamente consiguió civilizar la región, sino que además, mediante el esfuerzo y compromiso del conjunto de sus pobladores,  le devolvió la dignidad a su gente.

En conclusión:

Más allá de los importantes milagros que convalidan al cura Brochero, como un ser virtuoso, un “Santo” – A la vista de la Iglesia Católica-, considero que su mayor milagro y aporte fue el ejemplo que dejo a todos aquellos que lo conocieron y trabajaron con él codo a codo. Los mismos que con el paso del tiempo no dudaron en dar testimonio de su grandeza, de sus enseñanzas, promovieron la sabiduría de sus palabras, para finalmente, predicar la genuina esencia de la doctrina cristiana a las próximas generaciones.

Por todas estas razones y mucho más, la región de Traslasierra le estará eternamente agradecida, pues fue, ese hombre, un cura con olor a oveja -como suelen referirse a él- quien logró transformar lo que nadie pudo: Convertir una zona considerada tan solo un paraje olvidado al margen de la civilización -hogar de malhechores y fugitivos de la ley-  en un paraíso terrenal, del otro lado de las altas cumbres.

Autora Veronica Herrera

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